Menú

Residente de Warrigal

12 de noviembre de 2023

Lee Fletcher, 101 años

Leonora (Lee), o "Sonriente" como la llamaba cariñosamente su padre, creció en Earlwood con sus seis hermanos. Asistió a la escuela local hasta que finalmente la dejó para trabajar como sombrerera, creando sombreros de moda. Cabe destacar que Lee trabajó en un sombrero "203" que se puso tan de moda que ella habría apostado a que todas las personas de Nueva Gales del Sur lo habrían usado alguna vez

¡Sé feliz! Sé feliz y siéntete satisfecho.

Leonora (Lee), o "Sonriente" como la llamaba cariñosamente su padre, creció en Earlwood con sus seis hermanos. Asistió a la escuela local hasta que finalmente la dejó para trabajar como sombrerera, creando sombreros de moda. Cabe destacar que Lee trabajó en un sombrero "203" que se puso tan de moda que ella habría apostado a que todas las personas de Nueva Gales del Sur lo habrían usado alguna vez

Lee encontró el amor cuando su hermano Phil estaba en Nueva Guinea y su amigo Norm le preguntó si estaba casada. Cuando Phil le dijo que no, Norm no se molestó en preguntar y anunció: "¡Voy a casa para casarme con ella!". Por suerte, a Lee le pareció que Norm era muy guapo, y estuvieron casados ​​durante más de 60 años.

Al pasar tiempo con Lee, era evidente cuánto amaba a su familia. Su recuerdo más feliz era el nacimiento de su hijo, Anthony, al que recordaba con cariño. Lo describía como un niño muy bueno y maravilloso al que quería muchísimo, al igual que a sus dos nietos.

El consejo que Lee quería transmitir a su familia era que siempre fueran felices y estuvieran satisfechos con todo lo que hicieran. También señaló que nunca piensa en su edad, pues es solo un número, y que lo mejor es vivir el día a día.

Para pasar el tiempo, a Lee le encantaba mirar por la ventana, sobre todo si podía observar pájaros. Entre sus otras aficiones se encontraban tejer, jugar a las cartas con sus compañeros y buscar palabras. Su humor pícaro se hacía patente cuando admitía que, a veces, cuando la búsqueda de palabras se ponía demasiado difícil, ¡hacía trampa!

A Lee le encantaba vivir en la residencia de ancianos de Warrigal, y no paraba de hablar de lo encantador que era todo el personal y de lo mucho que disfrutaba de su estancia allí.

Lee se describía a sí misma como tranquila, alegre, amigable y, a veces, traviesa. Amaba a los animales y se le iluminaba el rostro cada vez que los perros de terapia la visitaban. Su hermosa sonrisa dejaba huella en todos los que la rodeaban.

Saltar al contenido